
Una parada de producción causada por el fallo de un PLC, un variador o un equipo de comunicaciones puede tener un coste muy superior al del propio componente dañado. Esta guía de protecciones contra sobretensiones está orientada a responsables de planta, mantenimiento e ingeniería que necesitan convertir un riesgo eléctrico difícil de ver en una decisión de diseño, compra y mantenimiento controlada.
Las sobretensiones no son un problema exclusivo de instalaciones expuestas a tormentas. Las maniobras de motores, transformadores, baterías de condensadores, contactores o convertidores electrónicos también generan transitorios que degradan equipos sensibles. La protección eficaz exige analizar el origen de la perturbación, la arquitectura de la red, las cargas conectadas y la coordinación entre los distintos dispositivos de protección contra sobretensiones, conocidos como DPS o SPD.
Qué sobretensiones debe cubrir una instalación industrial
Una sobretensión es un incremento transitorio de tensión que supera la capacidad admisible de aislamiento o de los componentes conectados. Su duración puede ser de microsegundos, pero basta para perforar aislamiento, deteriorar fuentes de alimentación, bloquear comunicaciones o reducir progresivamente la vida útil de una electrónica de potencia.
En una planta industrial conviven dos grandes orígenes. El primero es externo: descargas atmosféricas directas o indirectas, acoplamiento electromagnético y propagación de corrientes de rayo a través de líneas de alimentación, telecomunicaciones o estructuras metálicas. El segundo es interno: apertura y cierre de cargas inductivas, arranques y paradas de grandes motores, conmutación de transformadores, fallos de aislamiento, maniobras en media tensión y cambios de estado en convertidores.
La diferencia condiciona la selección. Una instalación con sistema externo de protección contra el rayo, acometida aérea o elevada exposición atmosférica necesita capacidad para derivar corrientes de impulso elevadas. En cambio, una nave con numerosos variadores, automatización distribuida y líneas de datos extensas puede requerir una protección especialmente afinada frente a transitorios de maniobra, aunque su exposición directa al rayo sea moderada.
Tipos de DPS y su función en la coordinación
La clasificación habitual de los DPS distingue tres niveles. No son productos alternativos, sino elementos que pueden formar una estrategia escalonada.
DPS Tipo 1: entrada de energía y corriente de rayo
Los DPS Tipo 1 se instalan habitualmente en el cuadro general de baja tensión, cerca del origen de la instalación. Están diseñados para descargar corrientes de impulso asociadas a descargas atmosféricas y se caracterizan, entre otros valores, por su corriente de impulso Iimp, expresada en kA con forma de onda 10/350 µs.
Son recomendables cuando existe pararrayos o sistema de protección externa contra el rayo, cuando la alimentación llega por línea aérea, en edificios aislados o cuando el análisis de riesgo determina una exposición relevante. Su misión principal no es entregar una tensión extremadamente baja a equipos electrónicos, sino conducir de forma segura una gran parte de la energía hacia tierra sin comprometer la instalación.
DPS Tipo 2: protección en cuadros de distribución
Los DPS Tipo 2 son la base de la protección en numerosos cuadros generales y secundarios. Actúan frente a sobretensiones inducidas por rayos y por maniobras internas. Sus parámetros principales incluyen la corriente nominal de descarga In, la corriente máxima Imax y el nivel de protección Up.
En una instalación industrial, un Tipo 2 correctamente dimensionado en el cuadro principal y en subcuadros relevantes suele reducir de forma notable la exposición de variadores, autómatas, instrumentación y equipos de supervisión. Sin embargo, el dispositivo debe seleccionarse con una tensión máxima de funcionamiento continuo Uc compatible con la red, el esquema de puesta a tierra y las posibles variaciones permanentes de tensión.
DPS Tipo 3: protección cerca de la carga sensible
El Tipo 3 se reserva para el tramo final, próximo a equipos especialmente sensibles: servidores industriales, PLC críticos, sistemas de control, analizadores, comunicaciones o instrumentación de proceso. Tiene menor capacidad de descarga que un Tipo 1 o Tipo 2, pero puede proporcionar un nivel de tensión residual más bajo.
No debe utilizarse como sustituto de la protección aguas arriba. Si recibe una energía superior a la prevista, su vida útil se reducirá o puede fallar. Su valor aparece cuando está coordinado con los niveles anteriores y se instala donde la distancia de cable, la criticidad del proceso o la sensibilidad del receptor lo justifican.
Cómo seleccionar protecciones contra sobretensiones
La selección no debe comenzar por una marca ni por el calibre más alto disponible. Debe comenzar con datos de instalación. El objetivo es definir una solución que soporte el escenario de fallo, limite la tensión residual a un nivel compatible con los equipos y facilite la explotación posterior.
Primero hay que identificar el régimen de neutro y puesta a tierra: TT, TN-S, TN-C, TN-C-S o IT. La configuración del DPS, el número de polos y el modo de conexión entre conductores activos, neutro y tierra dependen de este esquema. Un dispositivo válido para una red TN puede no ser adecuado para una red IT, frecuente en determinadas aplicaciones donde se prioriza la continuidad de servicio.
Después se analiza la exposición. Influyen la presencia de LPS o pararrayos, el tipo de acometida, la densidad de descargas en la zona, la longitud de las líneas, la existencia de instalaciones fotovoltaicas, edificios separados y redes metálicas que conectan distintos puntos de la planta. En centros de transformación, infraestructuras energéticas y plantas con líneas extensas, este análisis debe integrar la media tensión, la baja tensión y las comunicaciones.
El nivel de protección Up merece una atención específica. Cuanto menor sea, mayor será la capacidad del DPS para limitar la tensión que llega aguas abajo. Pero un Up bajo no basta por sí solo: debe estar respaldado por una capacidad de descarga adecuada y por un conexionado correcto. Para electrónica sensible, se compara el nivel residual previsto con la categoría de sobretensión y la tensión soportada por el equipo.
También debe verificarse la capacidad frente a cortocircuito y la protección de respaldo. Según el DPS, la corriente de cortocircuito disponible y las especificaciones del fabricante, puede ser necesario instalar fusible o interruptor automático de respaldo. Un dimensionamiento incorrecto puede provocar disparos intempestivos, impedir la desconexión segura o dejar sin protección al cuadro tras un incidente.
La instalación decide gran parte del resultado
Un DPS excelente pierde eficacia si se conecta con conductores largos, bucles amplios o una tierra deficiente. Cada tramo de conductor añade inductancia y eleva la tensión residual durante el transitorio. Por ese motivo, los conductores de conexión deben ser lo más cortos y rectos posible, con secciones adecuadas y una disposición que minimice el recorrido entre las fases, el DPS y la barra principal de tierra.
La equipotencialidad es igual de determinante. La energía desviada por el DPS necesita un camino de baja impedancia hacia tierra. Una instalación con un valor de tierra aparentemente aceptable, pero con uniones defectuosas, conductores mal repartidos o masas sin equipotencializar, puede comportarse mal frente a impulsos rápidos.
La coordinación entre cuadros requiere revisar distancias, impedancias y niveles de protección. Cuando un subcuadro está muy próximo al cuadro general, puede ser necesaria una solución coordinada específica o una inductancia de desacoplo, según la tecnología elegida. Cuando está alejado, el propio cable aporta desacoplo, pero también puede favorecer reflexiones y sobretensiones locales en cargas terminales. No existe una distancia universal aplicable a todas las arquitecturas.
No olvide datos, control y fotovoltaica
Proteger solo la alimentación de potencia deja puntos vulnerables. Las sobretensiones pueden entrar por Ethernet industrial, señales analógicas de 4-20 mA, buses de campo, líneas RS-485, telefonía, antenas, circuitos de medida o lazos que conectan edificios diferentes. Cada interfaz necesita un protector compatible con su tensión, corriente, ancho de banda y protocolo. En comunicaciones, una protección mal elegida puede introducir pérdidas o afectar a la calidad de señal.
Las plantas fotovoltaicas y sistemas BESS requieren además evaluar los circuitos de corriente continua, el inversor, la conexión de strings, la parte de alterna y los sistemas de control. Los DPS para corriente continua deben estar diseñados para la tensión máxima real del campo fotovoltaico y para su capacidad de extinción, que no puede asumirse igual que en alterna. En almacenamiento energético, la disponibilidad del sistema de gestión, la electrónica de conversión y las comunicaciones es tan relevante como la protección de potencia.
Mantenimiento y verificación en operación
Los DPS son elementos de protección sometidos a envejecimiento. Después de sucesivos transitorios, su capacidad puede reducirse aunque la instalación siga funcionando. La inspección visual del indicador de estado debe integrarse en las rutinas de mantenimiento preventivo, especialmente en cuadros críticos y ubicaciones expuestas.
La señalización remota permite llevar el estado del DPS al sistema de control o al mantenimiento centralizado. Es una solución recomendable cuando el cuadro está en una sala sin supervisión habitual, cuando la parada tendría impacto productivo o cuando se gestiona una red extensa de instalaciones. La reposición debe realizarse con referencias y características equivalentes, verificando también el estado de fusibles, magnetotérmicos y conexiones.
Una ingeniería completa revisa el esquema unifilar, el régimen de tierra, el cortocircuito disponible, las cargas críticas y la normativa aplicable antes de definir equipos e instalación. Enertran puede integrar ese análisis con el suministro, montaje, legalización y puesta en marcha, evitando que la protección quede tratada como un componente aislado del proyecto eléctrico.
La decisión correcta no consiste en instalar más DPS, sino en instalar los adecuados, en el punto adecuado y con una tierra capaz de responder. Cuando la protección se diseña como parte de la continuidad operativa, deja de ser un coste de cuadro y se convierte en una medida concreta para preservar producción, activos y capacidad de servicio.
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